Meditación para un equilibrio mental

El psicólogo estadounidense, Abraham Maslow, fundador y principal exponente de la psicología humanista, señalaba que el ser humano tiene una tendencia básica natural por buscar su salud mental a través de elementos que le propiciaran autorrealización y autoactualización. Su desarrollo teórico más conocido es el de la pirámide de las necesidades, en donde establece la existencia de una jerarquía de necesidades que los humanos buscan satisfacer para alcanzar un equilibrio mental, físico y emocional.

 

Según este psicólogo existen 5 niveles principales de necesidades –fisiológicas, de seguridad y protección, de aceptación social, de autoestima y de autorrealización– que deben ser suplidas en orden jerárquico, ya que aquellas necesidades no satisfechas generan una alteración en la conducta del individuo.

 

 

Si bien todos nacemos con la primera base de la pirámide (necesidades fisiológicas como comer, beber, respirar, orinar y descansar), las demás surgen a partir de que estas primarias ya han sido suplidas. Es decir, una vez que hemos satisfecho nuestra nutrición y funcionamiento orgánico, entonces buscamos tener cobijo y seguridad vital, de ahí pasamos al nivel de aceptación social en donde las necesidades de amor y pertenencia dentro de un grupo aparecen. Si se alcanza satisfactoriamente y el individuo se siente cómodo con lo que ha conseguido, se puede decir que se entra en la búsqueda de desarrollar, mejorar o fortalecer el autoestima a través de conceptos como  éxito y estatus. La cima de la pirámide es la necesidad de autorrealización, y se supera cuando se alcanza un estado de armonía y entendimiento mental.

 

Este estado de equilibrio interno es reconocido por muchas personas como “felicidad absoluta”; sin embargo, el equilibrio mental no solo tiene que ver con la mente sino también con las emociones, las cuales pueden impactar en nuestra salud, respuestas bioquímicas y el sistema inmunitario.

 

A veces, cuando hablamos de la mente pareciera que nos olvidamos del cuerpo y creemos que estos dos sistemas viven en conjunto pero que son independientes uno de otro, hecho que es totalmente erróneo ya que cualquier reacción física y mental se produce en el cuerpo, y nuestro cuerpo nos avisa a través del dolor que existe algo que lo perturba, lo aflige o lo enferma.

 

Muchos estudios han demostrado la gran conexión que existe entre la mente y el cuerpo. La incapacidad de canalizar de manera adecuada las emociones se traduce en enfermedades físicas, si los médicos no encuentran una sintomatología orgánica que las produzca, a esto se le llama somatización, que no es otra cosa que la expresión física de un malestar psicológico.

 

Emociones negativas como el rencor, la ira, los celos, la ansiedad y el estrés, pueden fácilmente traducirse en cefaleas, dolores de espalda, ulceras, taquicardias, trastornos del sueño e incluso enfermedades que comprometen la vida de la persona, como cánceres.

Es probable que en muchas ocasiones las personas que padecen un trastorno de somatización no sean correctamente diagnosticadas y terminan siendo sometidas a otros tipos de curas y no al tratamiento psicológico o psiquiátrico que requieren.

Según la Enciclopedia de la Psicología (de la editorial Océano), existen algunos factores que predisponen a las personas a expresar con síntomas somáticos alguna dificultad personal o social por la que estén atravesando. Por ejemplo, si el individuo cuenta con una personalidad de afectividad negativa o hiper aprensiva, tienden a experimentar más fácilmente ansiedad e insatisfacción personal, volviéndose introvertidos, negativos y con pensamientos catastrofistas.

 

Pero, ¿cómo podemos canalizar nuestras emociones para evitar enfermarnos físicamente?

1  Libérate de las emociones negativas. Debes hacer un ejercicio importante de identificación de esas emociones que pueden estar enfermando a tu cuerpo. Lo ideal es liberarse de ellas en la medida en que se presentan, porque lo que desencadena las somatizaciones es el hecho de acumularlas o mantener una misma emoción por mucho tiempo. El resentimiento, por ejemplo, es una de esas emociones malsanas para el ser humano, muchos lo alimentan día tras día al recordar el mal que alguien, con mala intención o no, les han causado.

2 Perdona. El perdón es una de las técnicas más valiosas que encontrarás para deshacerte de ese sentimiento negativo que te atormenta, entonces se hace necesario comprender que independientemente de si el otro merece o no el perdón, quien saldrá más beneficiado serás tú. Se trata de soltar una carga innecesaria que se lleva a cuestas.

3  Aléjate de situaciones estresantes. Si reconoces que eres poco tolerante a situaciones de presión que te generan estrés, procura no exponerte con demasiada frecuencia a ellas, y si te es posible evítalas de raíz.

4  Reúnete con amigos y familiares. Evita el aislamiento y facilita la interacción con personas que te aprecian, que pueden escucharte y animarte en tus momentos de depresión.

5  Crea un nuevo estilo de vida. Modifica hábitos que te puedan estar enfermando por el estrés al que estás sometiendo a tu cuerpo y que no facilitan la liberación de tus emociones; por ejemplo, el consumo desmedido de café, tranquilizantes o incluso el mismo sedentarismo que te hacen “olvidar” tus problemáticas.

6  Entra en contacto con la naturaleza. Una caminata por el parque, escalar una montaña, nadar en un río, bañarse en una cascada, practicar estas y otras actividades pueden liberarte de sentimientos negativos y producir no solo sensaciones de bienestar, sino pensamientos positivos y alegría de vivir.

7  Alimenta tu fe. Una vida espiritual que nos permita conectarnos con el Creador y descansar en Él si nos sentimos atribulados, es altamente sanador.

 


Muchas son las cosas que puedes hacer para evitar enfermarte a causa de tus emociones. Mantente en control, y recuerda que tú eres el dueño de tus emociones y no al contrario.

 

 

 

 

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Fuente: Artículo “Las emociones enferman mi cuerpo. ¿Qué hacer para evitarlo?” consultado en https://familias.com/2345/las-emociones-enferman-mi-cuerpo-que-hacer-para-evitarlo