MUERTES POR HEPATITIS ¿Cómo protegerme?

En el cuerpo humano existen tres órganos campeones por su tamaño, importancia y capacidad. El primero es la piel, el órgano más grande, visible y pesado del cuerpo; el segundo más grande por su longitud interna es el intestino (grueso y delgado) quienes suman 7.5 metros de largo; dejando en tercer lugar al hígado que con sus 1.3 a 1.5 kg se corona como el rey del peso pesado.

Este último es el responsable de procesar las sustancias que transporta la sangre y que vienen directamente del intestino, por ello es considerado como la puerta de entrada al organismo ya que se encarga de sintetizar y transformar sustancias como proteínas, grasas, hidratos de carbono y todos los nutrimentos que llegan a nosotros a través de la alimentación.

También se encarga de gestionar los residuos y toxinas que tenemos en el organismo, proporcionando una limpieza para mantener equilibrados otros sistemas como la homeostasis, el pH y la presión sanguínea; además de fabricar la bilis que se almacena en las glándulas biliares y se utiliza para la digestión de las grasas.

Pocos órganos encontramos en el cuerpo con una carga de trabajo tan alta, por lo que es de vital importancia procurarle una atención y cuidados que mantengan su óptimo estado de salud ya que este importante órgano puede padecer enfermedades graves que de no ser atendidas a tiempo traen complicaciones severas de por vida hasta causar la muerte, tal es el caso de la hepatitis.

 

 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la hepatitis es una inflamación del hígado que puede evolucionar hacia una fibrosis (cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado. Es causada principalmente por virus aunque también se origina por otras infecciones, sustancias tóxicas como el alcohol o determinadas drogas, así como por enfermedades autoinmunitarias.

 

 

La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno, aunque se caracteriza principalmente por la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal. En algunas ocasiones personas con hepatitis aguda llegan a sufrir insuficiencia hepática aguda, que puede provocar la muerte.

Los médicos y científicos han identificado cinco virus de hepatitis designados por las letras, A, B, C, D y E. Todos causan enfermedades hepáticas, pero se distinguen por varios rasgos importantes.

 

A Hepatitis A (VHA). Está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados, el mayor contagio se da entre habitantes con un saneamiento deficiente, pero también se puede propagar por la realización de ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve, y la mayoría de las personas se recuperan por completo adquiriendo inmunidad contra infecciones futuras por este virus, aunque las infecciones por el VHA también pueden ser graves y potencialmente mortales. Actualmente se cuenta con una vacuna segura y eficaz para prevenir una infección por este virus.

B Hepatitis B (VHB). Se transmite por la exposición a sangre –transfusiones, inyecciones con instrumentos contaminados durante intervenciones médicas, consumo de drogas inyectables-–, semen y otros líquidos corporales infecciosos como la saliva. También puede transmitirse de una madre infectada a su bebé en el momento del parto. Este tipo de virus plantea un riesgo para el personal sanitario cuando éste sufre pinchazos accidentales de aguja mientras asiste a personas infectadas por el virus. Existe una vacuna para prevenir el contagio de este tipo de virus.

C Hepatitis C (VHC). Al igual que la hepatitis B se transmite casi siempre por exposición a sangre contaminada, y aunque la transmisión sexual también es posible, es mucho menos común. No hay vacuna contra la infección por el VHC.

D Hepatitis D (VHD). Su forma de contagio sólo ocurre en personas que ya estén infectadas de VHB. Esta doble infección por diferentes virus causan una afección más grave y generalmente tienen un desenlace peor.

E Hepatitis E (VHE). El virus se adquiere de forma similar al VHA, por el consumo de agua o alimentos contaminados, pero su prevalencia es mayor en Asia oriental y meridional. Se han obtenido vacunas seguras y eficaces para prevenir la infección por el VHE, pero no tienen una distribución amplia.

 

 

Un documento publicado por investigadores del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República, señala que en México alrededor de 1.4 por ciento de la población padece algún tipo de hepatitis, y cifras de la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, indican que en los últimos 10 años, en México la hepatitis A tiene una incidencia de 16.8 por cada 100 mil habitantes siento los estados de Yucatán, Baja California Sur, Sonora, Aguascalientes y Querétaro los lugares con más incidencia de este mal.

 

Tristemente y a pesar de los esfuerzos públicos, México tiene la tasa más elevada de América Latina de muertes por cirrosis con 38.3 por cada 100 mil habitantes, y proyecciones de la enfermedad hacen esperar que hacia el año 2030 se incremente en 55 por ciento, el número de casos relacionados con las enfermedades y muertes hepáticas en México.

 

Entre los mecanismos que pueden evitar el contagio del virus de la hepatitis se encuentra la vacunación de niños y adultos, además de cuidar el hígado a través de una alimentación saludable que no produzca un trabajo excesivo para este órgano, es decir, no ingerir continuamente proteínas de origen animal o sustancias donde abunden elementos de difícil digestión como el nitrógeno, el azufre, grasas hidrogenadas y otros elementos oxidativos.

 

 

Si queremos cuidar nuestro hígado debemos recurrir a alimentos que al organismo no le cueste especialmente gestionar como por ejemplo cereales integrales, frutas como la uva, manzana, ciruela, cereza, y verduras como la alcachofa, el cardo, la cebolla y el rábano; la miel y el aceite de oliva además de no dar un trabajo elevado al hígado poseen propiedades coleréticas (aumentan la producción de bilis) y colagogas (facilitan el correcto vaciamiento de la vesícula biliar) lo que mejora el rendimiento del órgano así como ayudar a que no se produzcan piedras en el hígado y en la vesícula.

 

 

 

 

En tu camino a un mejor estilo de vida, Agua Genius, el agua funcional científicamente desarrollada a través de nanotecnología que contribuye a la buena digestión, combate la retención de líquidos, te ayuda a prevenir enfermedades, retrasando el envejecimiento de tu organismo.

Con Agua Genius evitarás que toxinas perjudiciales para tu organismo lleguen al torrente sanguíneo y hasta tu cerebro, ya que los intestinos y los riñones al estar nutridos y fortalecidos permiten una mejor digestión de los nutrientes canalizando lo necesario a cada área de nuestro cuerpo.

Si deseas mayor información sobre los múltiples beneficios que tiene el consumir Agua Genius para mejorar tu salud y cambiar tu estilo de vida, déjanos tu correo electrónico y te haremos llegar recomendaciones sobre cambios alimenticios, ejercicios y distintas dietas que te ayudarán a tener un correcto funcionamiento de tu organismo.

 

 

Nutre tu cuerpo y tu mente con el poder de los nanonutrimentos

de Agua Genius.

 


“La hepatitis en México”, escrito por el senador del PAN, Daniel Ávila Ruíz, puede ser consultado en http://www.pan.senado.gob.mx/2016/08/la-hepatitis-en-mexico/